domingo, 13 de julio de 2008

MUSEO INTERACTIVO DE ECONOMIA

MUSEO INTERACTIVO DE ECONOMÍA
Los bancos en México
Entre las culturas prehispánicas no existían actividades
que pudiéramos considerar bancarias, ya que no existía la
propiedad privada y los bienes pertenecían al estado. Los
templos guardaban objetos de valor para financiar guerras y
para tiempos difíciles, pero no otorgaban préstamos.
Durante la Colonia tampoco existió ninguna institución
que operara bajo el concepto moderno de banco; el crédito
era concedido por las órdenes religiosas y los consulados de
comerciantes. Asimismo, se utilizaban las letras de cambio para
realizar transacciones del comercio de larga distancia.
Fue en el siglo XVIII cuando se fundaron las dos primeras
instituciones que realizaban actividades similares a las bancarias
en nuestro país. En 1774 se fundó el Monte de Piedad de Ánimas,
que se dedicaba a otorgar créditos. Le siguió en 1782 el Banco
de San Carlos, el cual ya emitía billetes y abrió depósitos de
ahorro para particulares y empresas.
La siguiente explosión financiera en México se dio en el siglo
XIX, pues en 1830 se fundó el Banco de Avío de México y en
1864 llegó el Banco de Londres, México y Sudamérica, el primer
banco comercial con capital extranjero
Siguiendo esta línea, en poco tiempo -entre 1875 y1890- se
fundaron varios bancos privados en México: Banco de Santa
Eulalia, Banco Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano,
algunos de los cuales siguen existiendo todavía hasta hoy,
aunque han cambiado de nombre. Como consecuencia de la
expansión de la actividad bancaria en nuestro país, en 1897
se promulgó la primera ley en la materia: la Ley General de
Instituciones de Crédito.
Después de un periodo tumultuoso para los bancos durante la
lucha armada de la Revolución, los primeros años del siglo XX
vieron iniciativas para estabilizar y regular el funcionamiento de
las actividades bancarias en México. En 1925 se fundó el Banco de
México, el banco central de nuestro país, y se crearon la Asociación
de Banqueros de México y la Comisión Nacional Bancaria.
A finales del siglo XX, en 1982, el presidentes José López Portillo
expropió los bancos comerciales. Sin embargo, en 1990 Carlos
Salinas de Gortari les restituyó la condición de privados y en
1993 otorgó autonomía al Banco de México.
Finalmente, en 1990 se creó el Fondo Bancario de Protección al
Ahorro (Fobaproa)- convertido en Instituto para la Protección
al Ahorro Bancario en 1998-, para enfrentar posibles problemas
en el sistema financiero del país y proteger el dinero que los
ahorradores depositan en los bancos.
Hoy la infraestructura bancaria en México ha crecido
mucho, aunque todavía es limitada respecto a la cantidad de
población.


Los bancos de la era moderna
Los bancos tal como los conocemos ahora surgieron en Europa
durante el Renacimiento para cubrir las necesidades de los
comerciantes de hacer transacciones a larga distancia. Aunque
los bancos actuales y esos primeros bancos tienen funciones
semejantes, han evolucionado porque las sociedades se han
vuelto más complejas.
Durante la Edad Media la Iglesia condenaba la usura, por lo
que prácticamente no se realizaron actividades bancarias. Este
tipo de empresas resurgió cuando los orfebres comenzaron a
cambiar, cuidar y prestar el dinero.
En la Italia del siglo XII se les comenzó a llamar banchieri a
los cambistas porque trabajaban sobre un banco y un tablón a
modo de mesa de operaciones. Sobre ellos se contaba el dinero,
se hacían los pagos y los cobros y todo tipo de operaciones
bancarias. Cuando un banquero no podía pagar todos los
depósitos que le habían dejado sus clientes se veía obligado a
romper su banca en símbolo de deshonra, de ahí proviene la
palabra bancarrota.
Durante el Renacimiento, los bancos comenzaron a otorgar
créditos incluso sin un respaldo de dinero en sus bancos, ese
es el origen de la palabra crédito de credere: confianza. Así
surgieron las primeras dinastías de banqueros: los Bardi, los
Peruzzi y los Medici.
Aunque el surgimiento de los bancos modernos se sitúa en
Italia, algunos instrumentos que facilitaban las transacciones
financieras ya existían en otros lugares desde siglos antes; en
China, por ejemplo, se utilizaban billetes y en Arabia existía una
forma antigua de cheque.
El descubrimiento de América originó que las riquezas
mundiales aumentaran y que el comercio de larga distancia
se incrementara, las letras de cambio en primera instancia y
los cheques posteriormente, permitieron la compra venta de
mercancías de un territorio a otro.
Durante los siglos XIV y XV el concepto de banco se extendió
a otras ciudades europeas. Hacia el siglo XVI los bancos que
aceptaban depósitos más allá de las fronteras de un país se
consolidaron. Para el siglo XIX, estas instituciones ya estaban
plenamente consolidadas como intermediarios financieros en
gran parte del mundo.
Hoy en día, la infraestructura bancaria ha crecido y mejorado
en todo el mundo. Cada vez más personas utilizan diversos
servicios bancarios, como sucursales, cajeros automáticos,
terminales punto de venta, tarjetas y chequeras.


La banca: una institución muy antigua
Algunas actividades que podríamos llamar bancarias son muy
antiguas y surgen de la necesidad de que alguien custodie los
objetos de valor de los demás. Otro factor importante fue la
intensificación del comercio y la necesidad de facilitar las
transacciones entre las partes.
Los primeros registros escritos de alguna actividad relacionada
provienen de Mesopotamia y datan del año 3000 al 2000 a.C.,
aproximadamente. En esa región los templos, los palacios reales
y algunas casas comenzaron a almacenar bienes valiosos como
granos, metales preciosos y ganado.
Ya entonces los encargados de resguardar los valores se
percataron de que, mientras unas personas querían guardarlos,
otras los necesitaban. En lugar de tenerlos almacenados sin
ningún uso, era ventajoso prestarlos temporalmente y recibir
un pago adicional por este servicio. En Babilonia, en los tiempos
de Hammurabi (1795 – 1750 a. C.), se registran los primeros
préstamos realizados por los sacerdotes de un templo.
Cuando se inventó el dinero metálico el resguardo de objetos
de valor siguió siendo muy útil. Como circulaba dinero por
diferentes regiones, aparecieron los cambistas y los templosbancos,
que determinaban cuántas monedas había que dar a
cambio de otra diferente. Esta actividad facilitó enormemente
el comercio entre largas distancias.
En Grecia las actividades financieras se volvieron más
sofisticadas. Los templos-banco y algunos individuos tomaban
depósitos, hacían préstamos, cambiaban monedas de una
divisa por otra y probaban que las monedas fueran auténticas
en peso y pureza. Incluso, algunos prestamistas aceptaban
depósitos en una ciudad y los pagaban en otra evitando que las
personas transportaran grandes sumas de dinero. Los romanos
continuaron esta tradición y precisamente de Roma viene el
primer nombre que conocemos de un banquero: Phythius.
De este modo, el incremento de las actividades comerciales
obligó a las sociedades a establecer un sistema de intermediación
que resguarde el dinero de algunos (ahorro) para prestarlo a
otros (crédito) y facilite el movimiento de la economía. Sin este
tipo de actividades el comercio sería muy complicado.
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México en la era del dinero digital
Todavía es común ver que los bancos se llenen algunos días con
personas que quieren cobrar o depositar cheques, cobrar su
nómina, o pagar sus créditos o servicios.
Sin embargo, cada vez más personas reciben el pago de nómina
a través de una transferencia electrónica y cada vez son más
quienes han adoptado los medios de pago electrónicos para
llevar a cabo sus transacciones.
La tarjeta de débito ha facilitado este proceso, ya que se utiliza
para pagar en comercios afiliados con terminales punto de
venta o por Internet, o simplemente para disponer de dinero
en efectivo en cajeros automáticos.
En México la infraestructura para utilizar los medios de
pago electrónicos ha crecido y mejorado en los últimos años.
De nada serviría tener una tarjeta bancaria si no hubiera
redes electrónicas seguras para procesar los pagos entre los
tarjetahabientes, comercios afiliados y los bancos.
Sin embargo, el efectivo sigue siendo, por mucho, el principal
medio de pago.
Algunos de los factores que frenan la expansión de los medios
de pago electrónicos en nuestro país, son:
• Un gran porcentaje de la población aún no tiene una
cuenta en el banco y, sin ella, no pueden acceder a una
tarjeta bancaria u otros medios de pago electrónico.
• Hay comercios que aún no se afilian con algún banco
para aceptar pagos con tarjetas bancarias u otros medios
de pago electrónicos.
• No se ha difundido información entre el público sobre
el correcto uso de las tarjetas de crédito y de débito,
tarjetas prepagadas, transferencias electrónicas de
fondos y domiciliaciones. La falta de información ha
generado desconfianza o malos hábitos de uso de estos
medios de pago.
Existen instituciones que regulan las operaciones con medios
de pago electrónicas:
El Banco de México tiene la responsabilidad de propiciar que los
sistemas de pagos del país funcionen adecuadamente. Para ello
vigila que sean seguros, además promueve:
• La oferta por parte de las instituciones de crédito de
servicios financieros y de pagos a precios razonables
• La transparencia en las comisiones.
• La participación de nuevas instituciones financieras en
la oferta de tales servicios.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) está a
cargo de vigilar que los contratos y los estados de cuenta que
los bancos proporcionen a sus clientes sean claros y justos.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los
Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) informa sobre
el uso de los medios de pago electrónicos y asesora, protege y
defiende los derechos de las personas que utilizan servicios de
las instituciones financieras.
Y tú… ¿Ya has utilizado algún medio de pago electrónico alguna vez?


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¿Qué es una identidad digital?
¿Tienes cuenta de correo electrónico? ¿Ingresas frecuentemente
a un “chat”? ¿Has comprado algo por Internet? Si respondiste
sí a alguna de esas preguntas, entonces ya tienes una identidad
digital.
“Identidad” es el conjunto de rasgos de una persona que la
distingue de los demás. Una identidad digital es un conjunto
de datos electrónicos asociados a tu persona: nombre, apellido,
dirección de correo, contraseñas, número de identificación
personal (NIPs), etcétera. Esta identidad no existe por sí sola,
es necesario crearla y vincularla a un individuo.
Es común que las personas tengan no sólo una, sino varias
identidades digitales: una ante la compañía de teléfono, otra
para usar la cuenta de correo electrónico, otra con el banco que
lleva la cuenta de banco y tarjetas de crédito, y más.
Para usar dinero electrónico, necesitarás una identidad digital
que permita al sistema reconocerte. Para que el proceso de
identificación funcione adecuadamente, debe ser seguro y
garantizar tu privacidad.
Los medios de pago electrónico usan técnicas y dispositivos
muy diversos para crear y asegurar las identidades de los
usuarios, como: biometría, tarjetas inteligentes, contraseñas
dinámicas y certificados digitales.
La autenticación es el proceso con el que el sistema compara
los rasgos que se le presentan con los de la identidad digital
que tiene registrada para verificar que el usuario sea quien dice
ser.
La autorización es el proceso en que el sistema notifica a alguien
que una solicitud de ingreso o de pago fue hecha con datos que
coinciden con los de la identidad de un individuo que tiene
derecho a utilizar el sistema.
Tu individualidad y seguridad digitales se basan en algo que
sabes, algo que eres y algo que tienes.
Por ejemplo, las contraseñas son “algo que sabes”, las huellas
digitales “algo que eres” y una tarjeta electrónica es “algo que
tienes”.


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Los medios de pago electrónico en la economía
Cada vez más transacciones en el mundo se hacen con dinero
electrónico y menos con dinero en efectivo.
La disponibilidad de sistemas de pagos electrónicos puede
cambiar ciertos hábitos de compra y almacenamiento de dinero
de las personas y las empresas y, a nivel de la economía en su
conjunto, reduce los costos de efectuar transacciones y amplía
las posibilidades de comerciar.
Con los sistemas de pago electrónicos se pueden comprar bienes
y servicios en cualquier parte de mundo sin tener que pisar un
banco o una casa de cambio.
Un medio de pago electrónico permite a los consumidores
comprar bienes y servicios en establecimientos, aun cuando
no traigan billetes y monedas en la bolsa; o sin presentarse
en los establecimientos, al realizar compras por Internet o por
teléfono.
Esto aumenta el número de posibles vendedores a los que cada
consumidor puede acudir y el número de compradores al que
cada negocio puede vender. Esto puede mejorar la competencia
en los mercados.
Además, algunos medios electrónicos permiten dar acceso
al sistema financiero a personas que viven en comunidades
pequeñas o remotas. Así se facilita que se realicen más
transacciones.
Todo esto promueve que las economías crezcan más.
Con estos medios también es más fácil para los gobiernos reducir
la corrupción, ya que se facilita el control de las entregas de
dinero por programas sociales, del cobro de servicios y de la
recaudación de impuestos.
Sin embargo, las diferencias socioeconómicas, de educación y
de acceso a nuevas tecnologías entre la población han limitado
el acceso a estos medios de pago.
En algunos países menos desarrollados, el porcentaje de la
población que tiene una cuenta en alguna institución financiera
es apenas del 5%; en México se estima alrededor del 27%.
En contraste, en economías desarrolladas éste es del 70% o
mayor.1
1 “Access to Financial Services: A Review of the Issues and Public
Policy Objectives,” Stijn Claessens, Banco Mundial.


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¿De qué está hecho el dinero electrónico?
El dinero ha adquirido diferentes formas con el tiempo: conchas,
pedazos de metal, granos de cacao, papel, y muchas más. La
búsqueda de nuevas y mejores formas de pagar nuestras
transacciones nunca se ha detenido.
El dinero electrónico es aquel que se intercambia por medios
como computadoras, redes de telecomunicaciones privadas y
el Internet.
Con este adelanto tecnológico, el dinero ha dejado la forma
física y se ha convertido en datos que circulan a través de las
redes computarizadas y le pueden dar la vuelta al mundo en tan
sólo unos segundos.
Esto es posible gracias que las instituciones financieras y los
bancos centrales han desarrollado e instalado la infraestructura
necesaria para procesar pagos electrónicos.
Gracias a los avances tecnológicos, los pagos electrónicos
son cada vez más seguros, rápidos y eficientes. Se realizan a
través de computadoras, terminales punto de venta y cajeros
automáticos. En el futuro próximo también se podrán usar por
medio de dispositivos portátiles como los teléfonos celulares.
Para pagar con este sistema, las personas usan los medios de
pago electrónicos, como tarjetas de crédito, tarjetas de débito,
tarjetas prepagadas, envían instrucciones de pago, como las
transferencias electrónicas de fondos, o autorizan a alguien a
que cargue sus cuentas como en las domiciliaciones.
Tarjetas de pago
Las tarjetas de crédito, de débito y prepagadas permiten
comprar sin cargar dinero. Cuando pagas con tarjetas en un
establecimiento, tu banco recibe la instrucción de pagar al
negocio el monto de tu compra.
Al usar tarjetas de crédito, compras primero y pagas después
al banco que te dio la línea de crédito en la fecha pactada. En
cambio, al pagar con una tarjeta de débito o una tarjeta de
prepago, pagas inmediatamente.
La diferencia entre las tarjetas de débito y las de prepago es que
las de débito están vinculadas a una cuenta bancaria, de la cual se
descuenta el valor de tu compra. En contraste, y como su nombre lo
indica, el valor de las tarjetas prepagadas se paga al adquirirlas y de
ese monto se resta el valor de la compra o del servicio adquirido.
Las tarjetas de crédito y de débito también se pueden usar en
cajeros automáticos para retirar efectivo. Las tarjetas prepagadas
se utilizan para pagar pequeñas cantidades; generalmente sólo
se pueden usar para pagar servicios específicos, o para comprar
en un solo establecimiento.
Instrucciones de pago electrónico
Las instrucciones de pago electrónico, ya sea mediante
transferencias electrónicas de fondos o domiciliaciones,
permiten realizar pagos o enviar dinero desde tu cuenta
bancaria a cualquier otra cuenta, sin necesidad de transportarlo
físicamente. La ventaja de estas transacciones es que se pueden
solicitar desde una computadora conectada a Internet, en
sucursales bancarias o en de cajeros automáticos.


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Las tarjetas de pago en México
Las tarjetas de pago son cada vez más seguras y prácticas para
pagar y recibir pagos, por lo que cada vez más personas utilizan
tarjetas y más comercios aceptan pagos con tarjetas.
En nuestro país hay más de 20 millones de tarjetas de crédito y
más de 36 millones de tarjetas de débito. Prácticamente todas
las personas que reciben regularmente un salario por su trabajo
tienen una tarjeta de débito.
También hay instaladas más de 300 mil terminales punto de
venta. Esta red es mucho mayor que la de 8,500 sucursales
bancarias o la de 26,000 cajeros automáticos, y cubre
establecimientos comerciales y de servicios en giros muy
diversos: gasolineras, hospitales, líneas de trasporte aéreo,
terrestre y marítimo, cafeterías, restaurantes, tiendas,
supermercados, cines y museos, entre otros.
Cada tarjeta tiene asociado un NIP, o Número de Identificación
Personal, que se debe conocer para poder usarlas de manera
segura. Además, las compras con estas tarjetas quedan
registradas en estados de cuenta, lo que permite tener un control
más preciso de los ingresos y gastos, tanto en los hogares como
en los negocios.
Tarjeta de crédito
Con estas tarjetas las personas pueden hacer compras hasta
por el límite de crédito que se tenga, y pagar después total o
parcialmente el saldo. Por la parte del saldo que no se paga el
banco cobra una tasa de interés, debido a que está otorgando
un préstamo al cliente por tal cantidad.
Los bancos emiten diferentes tipos de tarjetas de crédito,
con diferentes limites, beneficios y comisiones por conceptos
diversos (intereses, anualidad o recargos). Por ello, es muy
importante revisar las comisiones de estos productos antes de
contratarlos. El CAT, o Costo Anual Total, de una tarjeta es un
indicador sencillo que permite compararlas,
Tarjeta de débito
Los bancos desarrollaron estas tarjetas como una alternativa más
eficiente para que sus clientes tengan acceso a su dinero, pues
con ellas pueden hacer compras en múltiples establecimientos o
retirar efectivo en cajeros automáticos de manera muy cómoda
sin tener que acudir a las sucursales, Las compras y retiros se
deducen de la cuenta del cliente al momento de pagar y sólo si
hay en la cuenta suficientes fondos.
Los bancos emiten las tarjetas de débito para dar acceso a
cuentas de cheques, de nómina o de ahorro. Es muy importante
conocer las características de estas cuentas con respecto al
número y tipo de operaciones que se pueden hacer sin costo, si
es necesario mantener un saldo mínimo o si el dinero depositado
en ellas gana alguna tasa de interés por ahorro.
Tarjeta de prepago
Se usan para obtener bienes y servicios hasta por la cantidad
pagada previamente.
Son muy cómodas para pagar pequeñas cantidades, como las
tarjetas de teléfono, de transporte o de tiendas departamentales
(monederos electrónicos).
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En la actualidad existen medios electrónicos con los que puedes
hacer pagos o envíos de dinero sin tener que utilizar dinero en
efectivo. Algunos de ellos permiten incluso que realices pagos
sin tener que estar en el mismo lugar que quien recibe ese pago.
Se trata de transacciones con instrucciones a través de redes
electrónicas.
Las transferencias electrónicas y las domiciliaciones (que
también se conocen como débitos directos) son ejemplos de
estos medios electrónicos. Ambas permiten enviar o programar
pagos a quien te ofrece un producto o servicio, y depositan
el dinero a su cuenta bancaria de manera rápida y segura. El
dinero se envía directamente desde tu cuenta bancaria.
En la actualidad puedes solicitar estos pagos en tu casa u oficina
a través de los servicios de banca en línea que ofrecen casi todos
los bancos, en sucursales bancarias, o incluso en algunos cajeros
automáticos.
Transferencias electrónicas
En México existen dos sistemas para enviar transferencias
electrónicas. Uno se llama TEF, o Transferencias Electrónicas de
Fondos. El otro se llama SPEI, o Sistema de Pagos Electrónicos
Interbancarios. Ambos fueron desarrollados por los bancos y el
Banco de México. Todos los bancos del país participan en estos
sistemas.
En la actualidad, la mayor parte de las transferencias electrónicas
se realizan a través del SPEI. Con este sistema, puedes enviar
Transferencias electrónicas y domiciliaciones
una transferencia desde tu cuenta bancaria hacia otra cuenta
en cualquier banco para que se reciba unos minutos después
de que la envíes. Este servicio es tan seguro que los bancos no
sólo lo usan para dar el servicio a sus clientes, sino para hacer
sus propios pagos.
El sistema TEF se usa cuando no hay prisa para que el dinero
llegue a otra cuenta. Una transferencia por TEF llega a la cuenta
del beneficiario al día siguiente.
Para usar estos servicios, necesitas proporcionar la Clave
Bancaria Estandarizada (CLABE) de la cuenta a la que se
enviarán los fondos.
Domiciliaciones o débitos directos
Las domiciliaciones, o débitos directos, son útiles y cómodas para
pagar por productos o servicios que compras recurrentemente.
Al domiciliar un pago, autorizas a quien te ofrece el producto
o servicio a que cargue a tu cuenta bancaria el cobro de ese
producto o servicio.
Con las domiciliaciones ya no necesitas recordar cada fecha de
pago, pues quien te ofrece el servicio cobra directamente a tu
cuenta bancaria. Este medio también te permite fijar límites al
monto que se cobren de tu cuenta.
Algunos de los pagos que pueden domiciliarse son:
- Pagos de créditos hipotecarios o automotrices
- Servicios públicos como agua y electricidad,
- Otros servicios: gas, teléfono o televisión por cable.
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La tendencia en el desarrollo de dinero electrónico es buscar
mayor comodidad y seguridad, evitando que los usuarios
tengan que memorizar contraseñas y cargar con una docena
de tarjetas.
Para lograr esto, las nuevas tecnologías ya permiten pagar por
medio de objetos de uso cotidiano, como la ropa, el reloj, los
teléfonos celulares o los asistentes personales.
Algunos de estos medios se emplean para hacer pagos por
montos pequeños, como boletos de transporte público, entradas
al cine, etc. Esto permite reducir los costos por recibir los pagos
a las empresas proveedoras del servicio y, en su caso, evitan
largas filas para comprar boletos de papel a los usuarios.
Para mejorar la seguridad en estos nuevos medios de pago, se
están desarrollando mecanismos de identificación por medio de
la voz, los rasgos faciales, el iris o las huellas digitales.
La nueva forma del dinero
La biometría, es decir, el estudio de las técnicas de identificación
de las personas a partir de características fisiológicas o rasgos
de comportamiento, contribuye al desarrollo de nuevos
dispositivos de dinero electrónico más seguros.
Estas técnicas se utilizan para registrar rasgos únicos de
una persona e identificarla al momento de realizar una
transacción.
Son una forma de asegurarse que nadie pueda utilizar la
identidad digital de alguien más. Esto da mayor seguridad a los
compradores y vendedores.
Pagar por medio de objetos tan cotidianos como un llavero,
un teléfono celular o hasta la ropa (con un chip entretejido o
adherido a ella) será más cómodo y rápido.
La facilidad de uso, así como la seguridad, están pensadas para
incrementar la confianza para utilizar el dinero electrónico.
Los medios de pago están evolucionado con mucha rapidez.
¿Cómo serán los medios de pago del futuro?
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¿Cómo cuidar el dinero electrónico?
La confianza de los consumidores, comercios e instituciones
para utilizar dinero electrónico depende de que el sistema de
pagos electrónicos asegure que el dinero llegue a las manos a
las que tiene que llegar y haya pocas posibilidades de fraude o
robo.
Hay diferentes tipos de medidas de seguridad para el dinero
electrónico:
Las tarjetas de crédito y débito tienen elementos de seguridad
físicos: la firma, grabados, microimpresiones, hologramas,
banda magnética y el chip inteligente. Este último puede
almacenar información y dialogar con el sistema, es muy difícil
de falsificar.
Por otra parte, la criptografía representa una de las mejores
formas de dar seguridad y privacidad a la información digital.
Un mensaje se codifica al sustituir letras y números por otras
letras y números o por signos, para que sólo la persona que
conozca la clave pueda recuperar la información.
Los bancos en México usan varias medidas de seguridad:
piden contraseñas, requieren que las cuentas del beneficiario
se registren previamente en el sistema, dan a sus depositantes
dispositivos que generan claves dinámicas o restringen las
computadoras desde las que reciben instrucciones.
Algunas medidas que tú puedes utilizar para cuidar el dinero
electrónico son:
- Nunca escribas tu clave, o número de identificación personal,
ni las compartas con nadie.
- Guarda tus estados de cuenta en un lugar seguro y revísalos
para verificar que tu tarjeta no haya sido usada sin tu
consentimiento y que los cargos por transferencias electrónicas
de fondos y domiciliaciones estén correctos.
- Si pierdes y/o te roban una tarjeta, repórtala inmediatamente
a tu banco.
-Ten presente que los bancos nunca llaman a sus depositantes
por teléfono para solicitar datos de sus cuentas y que los
empleados de los bancos tienen prohibido pedir la contraseña
en cualquier circunstancia.
-Si compras por Internet fíjate que sea en un sitio seguro: debe
aparecer el ícono de un candado, esto significa que sólo el
usuario y el vendedor pueden ver la información.
- Cuando pagues en comercios donde anteriormente no habías
realizado compras, procura no perder de vista tu tarjeta.

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